EN LOS CUENTOS
DE
JESÚS FERNÁNDEZ SANTOS
RAQUEL MARTÍN REDONDO
Para los que somos hijos de la democracia, la guerra y los años que la sucedieron es lago que leímos en manuales de historia o simplemente el argumento de numerosos relatos por parte de nustros padres y abuelos. Sin embargo, la guerra civil española y los cuarenta años de dictadura que de ella se derivarón han marcado el carácter de este nuestro país. Cuantas veces habremos oido eso de ʽen mis tiempos nos comiamos hasta las mondas de las patatasʼ o ʽcuando yo era niño no teniamos jugetes con cualquier cosa nos entreteníamosʼ. Cuando leí por primera vez Cabeza rapada” no pude evitar ver en el texto un aire de familiaridad, una familiaridad de tarde de domingo en casa de los abuelos, la familiaridad de las historias contadas en primera persona con la veracidad que imprime a un relato oral la rememoración de lo vivido.
“Cabeza Rapada” se publicó en el año 1958 y en mi opinión además de ser un delicioso conjunto de cuentos también es un fiel documental de la España en la Guerra Civil y los años que la precedieron. Jesús Fernandez Santos que fue parte de esos niños de la guerra y parte de la intelectualidad de la posguerra que encontraron en la creación literaria “un medio para mostrar la relidad de una nación que los periodicos no decían”1. Y por supuesto un medio de denuncia para cambiar la sociedad en la que vivían. Frente al lenguaje grandilocuente del fascismo la sencillez de palabra, frente al mundo de la altanería nacional la España de misería, frente a la dictadura las ansias de libertad.
El cine neorrealista italiano llegó a España en el año 1950, anteriormente a ese año en Italia se habia comenzado una nueva forma de narrar y de hacer cine. Esas peliculas recogían la vida de “don nadie”, donde lo importante es sentir la vida cotidiana , conocer las causas y los efectos de toda acción. La ralidad como primacia en toda creación fue el medio para mostrar la realidad de la guerra y el fascismo alojado en Europa. Sin duda la llegada a España de películas como El ladrón de bicicletas, Paisá, Alemania año cero ,o ,Roma ciudad abierta fueron de gran influencia para los intelectuales españoles en los años 50, encontrando en estas peliculas una nueva forma de narrar, colocandose detrás de la cámara para mostrar explicitamente la realidad y dejar de manera implicita un mensaje de denuncia que el lector debe encontar y asimilar.
Los cuentos de Fernández Santos ofrecen, en mi opinión, una panorámica de la España de posguerra y además el conjunto de recuerdos, de vivencias de la guerra que determinarían quien sería en la España de la posguerra.
El mundo de los niños es sin duda el de mayor aparición en estos cuentos, la guerra vista, vivida , sufrida , y contada por niños. La cruel guerra en boca de la inocencia y en manos de quién en el futuro deberían cambiar la sociedad y aprender a no repetir la historia.
Ellos sufren la enfermedad y la orfandad como ,en el cuento que abre la colección, Cabeza Rapada, la pobreza y la miseria, la muerte y la soledad y esto es única y exclusivamente responsabilidad de los adultos. De ahí que en los cuentos de Fernandez Santos podamos leer:
De esto se desprende que es de los adultos la responsabilidad del final de estos niños.Luis Miguel Fernández Fernández habla de “precocidad del dolor e infancia malograda, o de niños predestinados a un fin trágico y vacio. Un fin que a veces no es la muerte, el abandono o la prostitución sino la delincuencia y el reformatorio [...] prolongandose así a los jovenes de la posguerra las consecuencias derivadas de las luchas fraticidas de sus padres.”
"Todos miraron las baldosas, como si cada cual no pudiera
soportar la mirada de los otros, y un hombre joven, de cara
macilenta, maldijo muchas veces en voz baja"
Otro rasgo que muestra como dañan las mentes infantiles los adultos es la reproducción de los aspectos más negativos del mundo adulto, la guerra y la violencia. Los niños juegan a la guerra reproducen los roles adultos en sus juegos hasta que la realidad golpea sus mentes marcandoles de por vida. En el cuento El primo Rafael los niños juegan en el monte a la guerra, encuentran divertimento entre trincheras, todo es un juego hasta que el pobre Luis se topa con un cadáver carbonizado del que solo quedan las reconocibles las botas. En mi opinión este es el cuento que mejor refleja la vida de los niños durante la guerra, ellos son espectadores y victimas sin saberlo de la locura adulta. Fernández Santos situa la acción en la sierra madrileña, en una zonas de casas de fin de semana y vacaciones. Allí los dos niños seran testigos de los bombardeos de la lucha en la sierra, se enfrentaran cara a cara con las heridas de la batalla.
" El primo Rafael también estaba allí.miraba al soldado fatigado,
con su cara ensangrentada. Como él , como Julito, le vió salir de
entre los pinos en las cercanías de la estación."
Los niños de los cuentos de Fernández Santos vagan solos, como vagan solos los niños que hoy en día sufren grandes tragedias. Son niños habituados a la noche a la soledad y al frio, así el niño de Cabeza rapada deambula en compañia de un amigo por la ciudad, y los primos Rafael y Julito, exploran en la oscuridad de la noche los hoteles abandonados por los turistas en busca de algo que robar. Los niños juegan a ser adultos, los juegos de guerra y la imitación de los comportamientos de los mayores que leemos en Una fiesta es muestra de la realidad propia y exclusiva en la que viven los niños de la guerra.
Un elemento comun en los cuentos de Jesús Fernández Santos es la enfermedad y que imposibilita en la mayoria de los casos la sanación de los personajes. En Cabeza rapada la imposibilidad de que ese niño sane ,y se vea condenado a la muerte ,es la falta de dinero para pagar la consulta médica y la explicación de esto la narra con un dolor que traspasa la sensibilidad del lector:
"Está muy mal. No tiene dinero. No se puede poner bien porque no tiene dinero. Está tísico. Si pidiera a la gente que pasa, no reuniría ni diez pesetas. Se tiene que morir."
En El primo Rafael, este sufre el atropello de un camión militar, que por supuesto no le asiste , enfermo, herido gravemente es trasladado en un camión junto a los demás expatriados a Segovia y al aparecer los soldados es bajado del camión con los demás finalmente quedará lisiado y con el funesto presagio de una muerte segura.
En la guerra y en la posguerra la falta de alimento, las deficiencias sanitarias la escased de dinero fueron el motivo de muerte, la impasividad con la que la sociedad vivia y asumía la miseria en la que vivían también fue causa de muchas muertes.
Otros de los males de la guerra y que Fernández Santos recoge en sus cuentos, fue la separación familiar, como en una sola noche las familias quedaban rotas y separadas por el frente. En el cuento Muy lejos de Madrid el corte del ferrocarril separa a un padre de sus hijos y su mujer. Los movimientos escapando del frente separaran definitivamente a esta familia.En este cuento se plantea, también mediante un niño, la busqueda de la verdad. Los niños de la guerra necesitan respuestas verdaderas que jamás reciben. Los niños cuestionan por qué su padre no está con ellos y cúando volverán a Madrid. Ellos nunca obtendrán respuesta, pero el lector ,a través de las lágrimas finales de su madre sabe que nunca se reunirán, que nunca volverán a Madrid.
Al igual que en el cine neorrealista italiano los niños son el medio para que el lector -espectador sienta y perciba cuales son los sentimientos del mundo adulto. En el Ladrón de bicicletas la ira , la frustración y el cansancio de ese don nadie que es el padre se ve reflejado en las expresiones de un niño que es mero observador y acompañante en esa busqueda de la bicileta robada. En los cuentos de Férnandez Santos sucede algo parecido, el miedo y la tristeza no aparecen en los personajes adultos de una manera explicita pero sí en los niños que a pesar de que viven la guerra entre juegos y con aparente tranquilidad cuando llega la noche son victimas del terror y la pena. Este fragmento de Muy lejos de Madrid ejemplifica esto:
"Sólo cuando las tinieblas se iban acercando, llegaba la tristeza y la melancolía de la noche lejos del hogar, lejos de casa. De bruces sobre el colchón cerca de su hermano , se dormia al instante, pero, a poco, despertaba llamando a su madre."
La libertad que tanto se había anhelado durante la contienda armada y que tanto habia recortado el movimiento represor fascista durante los primeros años de la dictadura tambien es un elemento presente en los cuentos de la colección. Si en Día de caza, el símbolo de tal libertad será el rebeco que todos los años tratan de cazar en el pueblo y que como siempre todos han visto pero ninguno ha cazado. En Llegar a más esa libertad será representada en la bicicleta anhelada por el protagonista, un niño al borde de la adolescencia que trabajará en la mina para poder comprar esa bicicleta que le permita desplazarse a la ciudad. El miedo a no tener esa libertad queda reflejado en los temores de “que el carbón fuera a terminarse antes de poder el comprarse la bicicleta”. Sin embargo no será la ausencia de carbón lo que no le permita disfrutar de su bicicleta sino la enfermedad de pulmón provocada por el trabajo en la mina:
"Frente a la casa, las cumbres se han borrado, fundiendo su último perfil en la noche que avanza. El viento huyó; hay una pausa calida. El camino no es empinado y, sin embargo, hay que hacer un alto para recuperar la respiración perdida. El pecho retumba.
Allí junto a las tablas de cohorte está arrimada la vieja bicicleta que el hijo del nuevo patrón le pide prestada algunos dias para bajar al pueblo. Tanto da ya, regalarla. La trajo pensando alguna vez utilizarla y porque en cierto modo es como un viejo animal al que su destino estuviera ligado"
Este fragmento, nos deja ver que la obtención de esa libertad es importante pero que tambie´n es necesario cuestionarse que uso hacer de esa libertad, preocupación que tambien estaba presente en los escritores de la década de los 50 , como también se puede ver en cuentos como el de Un día de libertad de Carmen Martín Gaíte.
Fernández Santos tambiem hace una importante reflexión en sus cuentos sobre las condiciones laborales de la España de posguerra. Al igual que en el cine neorrealista italiano directores como Vitorio de Sica o Rosselini habían puesto de manifisesto el paro laboral y las condiciones infrahumanas en las que trabajaban los trabajadores , Fernández Santos muestra la cara más dura del trabajo en las minas asturianas en Llegar a más y también en El doble donde un viejo torero se ve impelido a dejarse cornear por un toro arriesgando su vida en la filmación de una película. Ningun sector de la sociedad queda fuera de la mirada de Fernández Santos, las malas condiciones de abastecimiento del ejercito también queda plasmadas en el Sargento donde los militares voluntarios en Cuba mueren por falta de alimentos y medicamentos.
No cabe duda que los años de la guerra y la posguerra fueron tiempos de silencio, la incomunicación, el miedo a expresarse, esa ruptura, esa herida que silencio a un pueblo tras la guerra fraticida también es parte de los cuentos de Fernández Santos. Así vemos en Un día de caza como el tio y sus amigos apenas hablan, en Cabeza rapada nadie habla en el café donde los dos niños pasan. En El primo Rafael mientras que todos se refugián durante el ataque las mujeres rezan el rosario y solo las conversaciones de los adultos se escuchan trás las puertas y estas al igual que los cuchicheos de las primas pronto se callan. La incomunicación es total, como dice el cuento de El sargento: "las cartas nunca llegan a España y nunca de España llega nada".
Otro aspecto que me gustaría destacar de estos cuentos es la sutil crítica que se hace a la iglesia y el papel de esta en la sociedad del momento. Si en el cine italiano como Roma ciudad abierta, el cura del barrio se implica en la ayuda a la resistencia frente al fascismo, los clerigos de los cuentos de Fernández Santos son seres que solo propagan el miedo al infierno y pecaminizan todos los actos de los protagonistas. En Pecados recrimina al niño el simple hecho de ir a la verbena después de las clases y en La prima Juana, esta fea de veintisiete años ira “derechita al cielo y sin pasar por el purgatorio por la de horas del día que ella se pas atrabajando en la parroquia”. Estos clerigos no ofrecen respuestas a qué hace Dios que no para la locura de la guerra y que no ofrece alimento al hambriento ni sana al enfermo. Son religiosos esteriles que solo provocan lo que al niño de Pecados:
"Pecamos muchoy cuando, recordando las palabras de don Manuel, procuraba traer a mi memoria la imagen de aquel cristo crucificado que colgaba de la parca de su cuarto, lo único que ante mi vista aparecía eran sus blancas, trenzadas manos. Reposaban sobre su pecho, sobre su raída sotana, inmoviles, surcadas de venas rugosas. Si yo hubiese tenido siquiera el valor de pensarlo , si no hubiera temido cometer un sacrilegio, hubiera llegado a la conclusión de que aquellas manos me repugnaban. Eran como el pecado mismo;nunca más pude quitarmelas de la cabeza".
Los cuentos de Cabeza rapada son en mi opinión como un gran albúm de fotografias , donde las imágenes que vemos nos llevan al momento vivido, haciendonos sentir la imagen mostrada los sentimientos vividos a través de la rememoración. Las drescripciones que se dan en los cuentos nos llevan a poder visualizar los restos tras la batalla en El primo Rafael con el color “ceniciento” que todo lo envuelve o tizne negro en las caras y los pulmones de los tarbajadores en las minas, incluso a través de esas imágenes podemos saber que era para aquellos niños de la guerra la república española que murió con la guerra civil y que también se muestra en El primo Rafael:
"Tenía un color sucio, gris , con el cemento desconchado y roto. Dentro, sólo un cuatro bancos adosados a los muros y un cuadro de la república con su bandera ondeando al viento y su pecho macizo fuera de la túnica: Un cromo de brillantes colores, un poco pálidos ya, gastados por el tiempo".
Sin ninguna duda la visión que se tenia de España era tan gris y oscura como el colegio donde pasan la noche y ven ese cromo gastado de la república, pero tambien existe un gran desencanto al pensar que fuera de nuestras fronteras se comienza a disfrutar de algo que tardariamos cuareta años en tener, libertad. Asi en el cuento El último verano se hace una reflexión que en mi opinión es fiel reflejo de lo que podian sentir los jovenes españoles, sitiados por la dictadura, al mirar a una Europa que empezaba a resurguir de las cenizas de la II Guerra Mundial y que sobre tpodo tenía libertad:
"Por un instante, adivinó en sus ojos toda la monotonía de la pequeña aldea, el largo hastío de un verano prolongado, y como un viento amargo llegó la imagen de un mundo más allá del faro, del tren, de la Universidad, de la espaciada sucesión de romerias estivales. Pensó en la vida lejos, en Madrid, en Paris o más allá aún, en circunstancias que no podía imaginar pero que otros conocían, y lentamente, sin decidir si debía mostrarse triste o feliz, enojado o resentido, tendió la mano a la muchacha y se alejó".
Como conclusión me gustaría resaltar la vigencia de estos cuentos en nuestros días como un fiel documental de lo que fue un periodo importante en la historía de España. Un periodo donde se fraguó la máxima de las dos Españas. Una España la actual donde los hijos de los hijos de la transición pueden vivir a través de su lectura, las historias infantiles de la guerra que una tarde de domingo sus abuelos les contaban.
FUENTES PRIMARIAS
FERNÁNDEZ SANTOS, Jesus, Cabeza rapada, Barcelona, Seix Barral,2003
FUENTES SECUNDARIAS
FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ, Luis Miguel, El neorrealismo en las narraciones españolas de los años cincuenta, Universidad de Santiago de Compostela,1992
Entrevista a Jesús Fernández Santos, A FONDO, TVE, 1978
Me alegra mucho, Raquel, que finalmente hayas decidido empezar un blog. Te pongo en mi lista de personas con revólver.
ResponderEliminarBesos súper.